¿Por qué me decepcionó el Mafia 2?
Ante todo que quede claro que el Mafia 2 está bien. Si me ha decepcionado está claro que es porque esperaba más de él. Esperaba una historia muy bien contada, con un desarrollo interesante y detalles por todas partes. Y se queda corto en todo.
Desde que salió a la venta a este juego le han llovido muchas críticas, a las críticas contracríticas y a las contracríticas contrarrecríticas. Sí, Mafia 2 no es un sandbox, lo sabemos, pero tiene un gran problema: el mismo juego nos lo intenta vender como tal. Desde el primer momento se nos enseñan cosas como que tenemos libertad para arreglar y mejorar nuestro coche, para comprar ropitas, para comer cosas de la nevera, para robar coches e irnos por ahí a hacer el cafre… y hasta ahí es más o menos verdad, pero también se nos enseñan otras cosas que no son más que grandes farsas.
El juego nos dice claramente que podemos hacer trabajitos extra (también llamadas misiones secundarias) yendo a ver a Derek en el puerto, o a robar y vender coches al señor del depósito, que no me acuerdo de cómo se llama. Pero no existe tal posibilidad. En los pocos momentos en los que no estás atado a un objetivo puedes acercarte por allí, pero no tienen trabajos para tí. Así te lo dicen. «Hola Vito, no tenemos trabajos para tí, adiós».
Aunque se venda como un sandbox y en realidad no lo sea no pasa nada. Tendrá una historia interesante e intensa, bien contada, con partes muy emocionantes, aunque sea todo muy super super lineal y super super dirigido. Pues no, tampoco es especialmente interesante, ni intensa, ni emocionante.
Hay un gran motivo para que la historia me parezca tantas cosas malas: la absurda separación por capítulos. Hay más de 10 capítulos, pero en los 8 primeros no cuentan nada especialmente interesante, y todo lo que cuentan es en base a elipsis temporales que ocurren en las cutscenes entre capítulos. Vale, las elipsis molan, pero una o dos. Total, que hasta que el juego se pone en plan “ahora viene el clímax, prepárate para los giros de guión y las explosiones” pasas ocho horazas haciendo misiones insustanciales en las que conduces de tu casa a otro sitio y de otro sitio a tu casa y ala, siguiente capítulo.
Volvamos un momento al tema sandbox, porque tiene algo más de tela que cortar. Obviamente, el juego ofrece muchas posibilidades. Pero tiene que integrarlas todas en la historia, que es muy dirigida. Y en ese proceso de integración se ven cosas que chocan un montón: zonas en las que está prohibido sacar armas porque lo pone un cartelito en pantalla, coches que reaparecen delante de tu casa después de elipsis temporales en exactamente el mismo estado en el que estaban antes de la elipsis… y como estos ejemplos seguro que se me ocurren más.
Ya dejamos lo del sandbox, lo prometo. Solo una última cosa: Los DLC de ropitas. Yo compré el juego en Zavvi, que venía con una cosa llamada Renegade Pack, ropajes en plan malote años 50. Por cuestiones de la historia que no voy a desvelar en algunas ocasiones no tiene sentido que tengas acceso a tu ropa, pero claro, se supone que el Renegade Pack es un DLC y es tuyo, tienes que poder ponértelo que sino te enfadas. Pues nada, la ropita siempre está ahí, aunque sea anacrónico o no tenga puto sentido. Por favor, que hasta en un determinado momento el protagonistas hace comentarios sobre la ropa que no se corresponden…
El juego está lleno de detalles cutres que cantan a kilómetros. Después de esperar que se publique un juego durante tanto tiempo esperas mucho de él. Que esté muy pulido, que incluso te sorprenda en este aspecto. Pero no lo hace. ¿Pongo ejemplos? Los fundidos a negro al entrar o al salir de los edificios. La forma de entrar en los garajes, que pulsas una tecla y aparece el garaje. Las escenas con vídeos prerrenderizados, cuando podría utilizarse perfectamente el motor del juego. Las cuatro frases de stock que tienen los personajes que te acompañan que están repitiendo una y otra vez. La inteligencia artificial de los enemigos, que se ponen al lado tuya y se cubren sin hacer nada. El control automático de la velocidad de caminar, que funciona a veces según le interese al juego, no al jugador. Que estés en mitad de una persecución obligatoria y tu colega te eche la bronca por saltarte un semáforo en rojo…
Otro gran problema son los puntos de guardado. El juego pone un símbolo en la pantalla cuando guarda, pero es tan discreto y aparece durante tan poco tiempo que nunca sabes cuándo ha guardado, y no es obvio. A veces guarda después de que hagas algo, a veces no. Y no puedes guardar cuando quieras tú.
Si te pierdes un diálogo no tienes ninguna opción para pausar el juego y leer los diálogos que han pasado y la misteriosa opción «Reintentar misión» nunca sabes a qué punto del juego te va a llevar, porque no hay misiones como tal: siempre estás haciendo algo.
Estoy seguro que en estos últimos capítulos que me quedan me esperan unos giros de guión magistrales, unas misiones memorables, persecuciones increíbles y muchos fuegos artificiales y cosas bonicas. Pero Mafia 2 ya me ha decepcionado y a estas alturas solo lo sigo jugando porque sé que el final será mejor y porque he pagado unos dineros y me da palaco. Vamos, como le pasa a todo el mundo con el Final Fantasy XIII.